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jueves, 28 de febrero de 2008

Historia real: Exito de la Familia Añaños


En menos de dos décadas, la familia Añaños ha construido el imperio más importante de bebidas gaseosas en el Perú. Su ingreso a los cotizados mercados de Venezuela, Ecuador y México consolidó el crecimiento del grupo que hace temblar a las más poderosas transnacionales.
Por JOSÉ VADILLO VILA


Perú, con el 0.25 por ciento de la población mundialy sólo el uno por ciento del mercado de bebidas gaseosas en América Latina, forma parte de la historia de esta industria por dos poderosas razones, objeto de análisis: a) Sólo en nuestro país, la gigante mundial Coca-Cola, con una facturación anual de diez mil millones de dólares, fue derribada por una bebida desconocida para el mundo: Inca Kola; b) Kola Real –una empresa familiar que nació a finales de 1980 en Ayacucho, entre el fuego cruzado de Sendero Luminoso y de las fuerzas del orden, una gaseosa local que se vendía al inicio en envases de cerveza y contaba con 15 trabajadores– creó el concepto del “precio justo”, ayudó a desarrollar el mercado de bebidas gaseosas en el Perú, bajando hasta en un 50 por ciento su precio, y hoy cuenta con más de siete mil empleados en cuatro países.

La historia de la familia Añaños tiene visos de leyenda, es muy anterior al primer destape de sus gaseosas, y los ayacuchanos la cuentan con orgullo. Empezó en la provincia de San Miguel (Ayacucho), donde Nivardo Añaños, abuelo de los futuros industriales, era propietario de la hacienda Patibamba. Con la llegada de la reforma agraria del general Juan Velasco, Patibamba fue dividida, el primogénito Eduardo Añaños, casado con la profesora Mirtha Jeri, se dedicaba a la agricultura en una de las parcelas mientras criaba a sus seis hijos. Su cuñada, Olga Jeri, era esposa de Amaniel Castro, quien puso a funcionar la primera embotelladora en este pueblo de clima templado. Cuentan que ahí, “Eduar” se interesó en embotellar y distribuir bebidas gaseosas. Presionado por la violencia terrorista, Añaños se mudó con su familia a Huamanga, donde en 1988, junto a su primogénito Jorge y el financiamiento de un banco, comenzó la fabricación, almacén y oficinas administrativas de Kola Real (KR) en su propia casa. Contaba con una “Atahualpa”, máquina con capacidad de llenado y embotellado de 50 cajas de gaseosas por día. En la ciudad de las 33 iglesias existían otras tres embotelladoras provincianas, empero los Añaños habían identificado una oportunidad: mientras que el consumo per cápita de gaseosas era muy limitado, casi una elite de consumidores, las embotelladoras líderes percibían grandes márgenes de ganancia, por eso sumaron a los otros hijos, Ángel, Arturo, Álvaro, Vicky y Carlos, a la empresa familiar. Los Añaños tenían la clave para crecer: darle mejor precio a los consumidores y de esta manera llegar a un público de sectores populares. Había nacido la estrategia del “precio justo”. Con sus continuos apagones y bombas, Ayacucho era muy inestable para el largo plazo de KR, que superó los controles sanitarios, laborales y legales, y en poco tiempo producía las 24 horas al día porque se había convertido en la líder de la región. Por ello, en 1991 los seis hermanos Añaños pusieron en marcha su know-how para conquistar uno de los mercados más importantes del Perú, Huancayo, que se acostumbró a ver a los propios Añaños visitando tiendas y bodegas en carros fletados para vender la KR. Dos años después llegaron a la pequeña y tropical ciudad de Bagua (San Martín), motivados por los beneficios tributarios para las zonas de frontera. Sus competidores trataron de acabarlos reduciendo el precio de las gaseosas, pero sólo en esa ciudad, por ello KR decidió entrar de una vez con sus precios bajos a todas ciudades del norte del país (Chiclayo, Piura, Trujillo y Tumbes). Dicen que la competencia se “picó” y, entre otras cosas, presionó a los distribuidores de cerveza para que no permitieran que KR se envasara en botellas del licor. La empresa de los Añaños les agradeció, porque gracias a ello lanzó su propio envase de vidrio, que posibilitó mejorar su imagen frente al público. Los miembros del propio clan lo han dicho: su consolidación se dio aprovechando un contexto. A mediados de 1990, las transnacionales norteamericanas de gaseosas se reestructuraban y buscaban reemplazar las pequeñas embotelladoras por megaplantas industriales. La Coca-Cola dejó de proporcionar insumos a las embotelladoras independientes de provincias, que pusieron en venta sus modernas máquinas, que los Añaños adquirieron a precio de remate. Conquistar Lima estaba a la vuelta de la esquina.

En 1997, en los conos de la capital se comenzaron a ver autos y camiones que cargaban botellas de una nueva marca de gaseosas, que ya se conocía en el interior por su eslogan “calidad al precio justo”. Para Los Añaños, conquistar Lima no resultaba suficiente y buscaron nuevos mercados. Ese año iniciaron la producción a gran escala de su producto estrella en Venezuela, y al final del primer año producían lo mismo que en el Perú. En 2001 crearon una planta en Machala para abastecer el mercado ecuatoriano. Se hicieron de un nombre en México, con 150 litros de consumo de gaseosas per cápita, 12 veces más grandes que el mercado peruano, y 45 por ciento y 30 por ciento de participación de Coca-Cola y Pepsi, respectivamente. En un año y medio, desde que la megaplanta en Puebla empezó a abastecer 20 ciudades, Big Cola –el producto de los Añaños para la sed de los “charros”– produjo el doble de lo que produce en el Perú y obtuvo el cinco por ciento de ese competitivo mercado. Ángel Añaños, presidente del directorio del grupo Kola Real, resume el pensamiento de la familia: “Los peruanos tenemos la misma capacidad que los norteamericanos o europeos para emprender retos, iniciar empresas y alcanzar el bienestar”. Ahora, Ajegroup –el nombre del grupo a escala internacional– ha abierto este fin de año una planta en Guatemala, evalúa abrir tres más en México y en el futuro, quizá en Asia.

El Perú ya está en las ligas mayores de las gaseosas.

sábado, 16 de febrero de 2008

Kola Real “Calidad a Precio Justo”



Kola Real es un grupo de empresas privadas, propiedad de la familia Añaños constituido en el año 1988 en la ciudad de Ayacucho lanzando al mercado bebidas gaseosas y agua de mesa. Se transmite la experiencia con mucha modestia y humildad esperando aportar en la cultura emprendedora del país. Contribuimos al crecimiento significativo del mercado total de bebidas gaseosas con un producto de calidad, asequible a la mayoría de personas; por otro lado promover y fortalecer la cadena de valor de nuestra organización. El objetivo es claro apuntamos a personas de menores ingresos, ponemos en el mercado un producto de calidad a menor precio. Esperamos como organización, ser la marca nacional de mayor preferencia por el consumidor a través de una organización ligera, eficiente, productiva con una visión global y regional.

En 15 años en el mercado se ha logrado a través de esfuerzo, pasión por el trabajo, creatividad conseguir algunos resultados: en el ámbito del sector de gaseosas somos la tercera marca en el país, es el primer grupo empresarial en el sector de las bebidas gaseosas y participamos del 21% del mercado Con el ingreso a Lima en el año 1997, se contribuyo al crecimiento explosivo del mercado de bebidas gaseosas. En el mercado de agua de mesa, es la primera marca en el mercado y tenemos una participación del 40%. A niveles internacionales en bebidas gaseosas se ha expandido a Venezuela, teniéndose el 13% del mercado, en Ecuador el 10% y en México un 3.8% del mercado.

El camino esta plagado de competencias desleales, nosotros iniciamos operaciones en medio del terrorismo, teniendo que salir de ayacucho. En año 90 tenemos la oportunidad de crecer y se inicia la primera internacionalización de Ayacucho a Huancayo, trabajando 24 horas, para tener una noción de lo que fue este paso. En el año 93 hubiera sido una locura venir a Lima o ir al Norte, teníamos que ganar mas experiencias, pero teníamos que seguir creciendo, entonces miramos el entorno y el gobierno dio algunos incentivos y exoneraciones en la selva peruana y apostamos por nuestra estrategia de ir a esta zona en donde no llegan con fuerza las marcas tradicionales. Así elegimos ir a Bagua como una buena opción. En el año 94 iniciamos operaciones en Sullana, entonces estábamos en Ayacucho, Andahuaylas, Moyabamba, Tarapoto y Jaen, KR - Kola Real estaba en la zona nor - oriental y tenía presencia importante. Sentimos luego la presión de la competencia bajaron los precios de 10 soles por caja, a 7 soles y nuestros precios tenían que ser competitivos. Mientras tanto, Coca cola decide rematar sus plantas en estados unidos y nosotros compramos maquinaria de segunda, pues hasta entonces no era raro encontrar a los niños con botellas de cerveza que bebían gaseosas. En el año 97 decidimos iniciar operaciones en lima, como sabemos hay factores no controlables y se presenta este año el fenómeno del niño. Todo el país sufre el cambio climatológico y nos ayudo fue favorable para KR la elevada temperatura, se dice que con seguridad que Dios es Ayacuchano. En el año 98 implementamos una planta en Trujillo y consolidamos la zona norte y luego pensamos en ir a Venezuela, era locación diferente pero usamos la misma estrategia. Las cosas son difíciles a nosotros nos han dicho evasores, nos dijeron que vendíamos un producto de mala calidad, que no cumplimos con nuestras obligaciones; pero siempre la verdad sale a la luz y nosotros seguimos creciendo y luchando con los problemas empresariales En el 2002 fue el lanzamiento de cielo con bastante fuerza, dentro de la estrategia por ofrecer calidad a bajo precio nuestra inversión en publicidad es mucho menor, nuestra mayor publicidad era de boca en boca. En nuestra gestión afirmamos que hay que hacer cosas que los demás piensan que no van hacer, reducir los gastos administrativos, ser austeros y jamás hacer lo que hacen las empresas exitosas; en nuestra organización casi toda su utilidad que gracias a dios ha sido todos los años se ha ido reinvirtiendo, recién los empresarios actualmente gozan de sus utilidades. Rodéense de personas comprometidas, esas son las personas que dan 20 horas de trabajo y que se rompen la camisa. Nuestra organización es de poca gente y cuidamos que la gente trabaje más, esa es la gran fortaleza nosotros tenemos estructuras planas. La cultura es algo que se interioriza, se tienen que ser ligero y tomar rápidas decisiones, razonando adecuadamente y lo que hagamos que sean cosas diferentes de lo que va hacer la competencia. La propuesta es cerrar círculos, en otras palabras lo que empiecen ciérrenlo no quieran hacer todo a la vez, estos conceptos son parte de la cultura de ser emprendedor. Bajo nuestra filosofía, no buscamos culpables ante cualquier situación, buscamos soluciones en la organización, esta prohibido no hacer nada esta permitido equivocarse. Y un tema importante de formalizar toda reunión, llevando un acta de acuerdos, nosotros usamos un comité.
Usamos instrumentos de gestión como evaluación costo beneficio, ratios de gestión por áreas. Y evaluamos periódicamente nuestro actuar. Finalmente comparto algunas reflexiones de nuestro presidente, el Sr. Jeri Añaños “lo mas importante es haber partido de cero y en base al esfuerzo, creatividad haber logrado resultados en un mercado tan complicado y por ultimo no hay imposible en la vida si se tiene seguridad”. Los peruanos podemos tener éxito.